"El Corazón es un santuario en cuyo centro se encuentra el Ojo"

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lunes, 31 de marzo de 2014

LOS ANIMALES DEL ALMA JUNTO AL GUERRERO ESPIRITUAL

La figura del Guerrero es un arquetipo que forma parte de la herencia psico-espiritual de la especie humana, inscrita en nuestro inconsciente colectivo. Es la clave en el proceso de TOMA DE CONCIENCIA. Como describe el maestro Osho: “El más grade de los guerreros no tiene nada que ver con la guerra. No tiene nada que ver con luchar con otros. Tiene algo que ver con algo dentro de sí mismo. Y a pesar de que trae la victoria, no es una lucha, no es una guerra, no es un conflicto. Pero hay que ser guerreros porque uno tiene que estar muy alerta, como un guerrero… Hay que estar muy observador, muy meditativo, porque uno se está adentrando en la zona más oscura de la existencia. Al final hay una luz, luz infinita, pero primero uno debe pasar a través de una gran noche del alma. Hay todo tipo de trampas, muchas posibilidades de extraviarte y hay todo tipo de enemigos internos. No hay que matarlos o destruirlos; tienen que ser transformados, tienen que ser convertidos en amigos. La rabia tiene que ser transformada en compasión, el deseo en amor, y así con todo.”

El guerrero piel roja, como el guerrero celta, ostenta con honor su posición y se entrega por completo a su misión. La batalla es un medio para la transformación personal. Las virtudes del Guerrero, nuestro espejo e impulso. No somos el dolor, no somos el personaje, somos un potencial ilimitado pero debido a la ignorancia de la falta de visión no vivimos en la plenitud total que somos. El Guerrero lo sabe, por eso está exento de miedo, de ira, de pena, de pretensión, de preocupación. Es todo vigor y libertad, firmeza y constancia. Es anónimo, quizá un héroe, pero para sí, con entera humildad, permitiendo que se cumpla la voluntad divina a través de él. Características inherentes al Guerrero son el poder que le otorgan la presencia vigilante, la fuerza y la delicadeza, el valor y la templanza. La presencia erguida, porque el camino no es solo hacia delante: el Camino es hacia arriba. En equilibrio, como el Caduceo, porque la fuerza sin delicadeza solo destruye y el valor sin templanza pierde su esencia, que es el retorno a la inocencia, para seguir los dictados del corazón como lo más conveniente en cada momento de esta existencia. Y sobre todo, como la diosa Atenea, siempre vigilante (la de los ojos de Búho), firme, atenta, aquí y ahora; dispuesta para el combate con la propia mente, con el ruido de los cantos de sirenas que intentan confundir para que entremos de lleno en este sueño y olvidemos quiénes somos; preparada por naturaleza para vencer a la bestia y liberar al alma cautiva. Con la inteligencia de una estratega, eligiendo entre sus opciones, y con la creatividad puesta al servicio de la ocasión que lo requiera. El Guerrero sabe emplear sus herramientas para purificarse y combatir, el escudo (el cuidado) y la espada (la confianza en el Creador), siempre lleva ambas. Y como el proverbio chino: si caes siete veces, levántate ocho. Porque en verdad te digo, que llegará el día en que la caída sea leve e incluso ayudes a levantar a otros. 

El papel de los Animales del Alma que acompañan en especial al Guerrero, consiste en permitirles que nos recuerden que SEAMOS FIELES AL ALMA QUE NOS HABITA. Escuchemos sus mensajes: 

El Oso: El sanador en la cueva de las sombras 
Sin introspección no es posible el autoconocimiento. Es preciso encontrar un espacio personal de intimidad para abrazar las propias sombras, perdonarse las debilidades, y en especial ver el daño que nos hacemos a nosotros mismos, para dejar de hacerlo, y saber dónde necesitamos usar la capacidad transformadora del amor, que comienza en uno mismo. Siempre es más fructífero luchar a favor de que en contra de, fomentar lo positivo que alimentar lo negativo. El Hermano Oso posee el poder sanador de la Madre Tierra, como la madre que abraza a su hijo cuando llora. Es uno de los Guerreros más fuertes, porque su voluntad es inconmensurable. Hay otra energía que solo canalizada del modo adecuado se convierte en voluntad para el crecimiento personal, es la rebeldía. Cuando uno se rebela incluso ante aquello que más le conviene, indica sin duda que necesita ser sanado. Igual que cuando vive a la defensiva. En la oscuridad más absoluta el corazón se abre. Entonces comienza la verdadera sanación. Por profundas que sean las heridas, quedarán atrás el esfuerzo, las lágrimas, la incertidumbre… No hay atajos. Solo la certeza de que es más sencillo de lo que parece una vez te entregas al proceso. Otra cosa es rebelarse ante la comodidad del ego, al darnos cuenta de que el camino lo hacemos abrupto con nuestra resistencia al cambio. De nuevo el latido del corazón es la guía para encontrar la luz en la oscuridad interior y ser nosotros luz manifestada en la oscuridad exterior. El sufrimiento deja de existir en una mente que se alinea con el corazón y se pone al servicio del espíritu. RECUERDA QUE SOMOS ENERGÍA, INTELIGENCIA Y AMOR. 

El Perro: La lealtad a uno mismo 
El alma de un ejército habita en cada soldado que lo compone. La unión de todos es la cave, como en todo. Por ello es vital que cada uno viva centrado, sea leal a sí mismo, no se abandone hacia fuera, tampoco con la búsqueda infructífera de eso que creemos que es amor proveniente de las relaciones con otros, en definitiva de las falsas creencias (“hay que ser bueno”, etc.) Solo “tengo que” respirar. El resto es conveniente hacerlo o dejar de hacerlo, sin más. El Hermano Perro me recuerda que viva desde mi centro mi relación con el resto, con las demás formas de vida y energía, con los micro-universos que encuentro a mi paso. Todos portamos armas, la principal arma de destrucción masiva es la ignorancia. Todos creamos daños colaterales con nuestros juicios, dentro y fuera de nuestra persona. Frente a la oscuridad que la mayoría simple cree, el ejército tienen su aspecto de luz: es capaz de sembrar paz, consuelo y unión. La lealtad imprime fuerza a la voluntad. La satisfacción se encuentra por si sola en el hecho de sentir nuestra plenitud interna, cada vez que hacemos aquello que sabemos es lo adecuado, en ocasiones detalles, que surgen sin esfuerzo. No sonrío esperando que me correspondan con otra sonrisa, ni por agradar, lo hago porque mi naturaleza se manifiesta con mi sonrisa y eso genera una vibración desde mi centro que llega donde deba ser, aunque yo no lo vea. EL MUNDO NECESITA DE TU SONRISA. 

El Cuervo: Los mensajes del otro lado para la batalla interior 
El Hermano Cuervo nos advierte gracias a su facultad de traer mensajes de otros planos, de que algo duro acontecerá en nuestras vidas y que será a la vez necesario para avanzar, de hecho con el paso del tiempo lo habremos comprendido por completo. ¿Qué significó ese accidente de hace años en tu vida? ¿Cuánta confianza en ti mismo te aportó afrontar aquella situación en el trabajo? ¿Cómo sería ahora tu vida de vacía si no hubieras tomado aquella decisión a la que te sentiste empujado por las circunstancias de tu familia? Déjate morir, deja morir a tu ego, entiende que el personaje pertenece al sueño, pero que el alma pertenece a una realidad infinitamente superior. Ten la capacidad de verlo, por mucho que al ego le moleste dile: “basta”, y entonces se silenciará. La ayuda está en todas partes, vivimos rodeados de luz, claro está que en esta dualidad también la sombra la acompaña. Es lo que hay, no huyas, no culpes, no temas: En palabras de Santa Teresa, “nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, la paciencia todo lo alcanza…” Nunca rendirse ante la adversidad, sino nutrirse de ella para: ir más alto y más lejos (ultreia et suseia). Hay una canción que se entona en honor a los soldados caídos mientras realizaban actividades militares: la muerte no es el final, con una letra plena de verdad. Efectivamente, la muerte no es el final, sino el inicio del renacimiento. Y tan solo en esta reencarnación PODEMOS MORIR Y RENACER TANTAS VECES COMO SEA PRECISO PARA NUESTRA EVOLUCIÓN. 

El Caballo: El fiel compañero en el viaje de retorno 
El poder y la fuerza del viajero incansable, del espíritu libre e indomable del Hermano Caballo, nos recuerda que no estamos solos. Es tan grande la generosidad de las demás criaturas, tan impresionante el milagro de la vida, que resulta imposible dejar de participar en ello; todos en algún instante de nuestra vida nos hemos dado cuenta. Somos partículas en un océano infinito, vibraciones y cada vibración es creadora. La interacción entre nosotros resulta sencilla pero la mente la hace compleja. El pasatiempo favorito del ego es el auto-sabotaje, que consiste en auto-engañarse y aferrarse a falsas creencias para vivir paralizado. Pero nuestro espíritu es libre y ha nacido para viajar, no para recorrer largas distancias, en ocasiones un solo paso define una vida, con tal de darlo tras romper las ataduras. Desde el otro lado los espíritus nos protegen y envían señales para afianzar nuestra seguridad al avanzar, para que nuestra brújula no deje de apuntar hacia el norte. Tuyo es el poder y la fuerza para salir de tu encierro, la llave de la puerta está en tu mano. En eso consiste la libertad, en elegir avanzar o no. El miedo a usarla con dignidad sucumbe cuando tienes el convencimiento de que aún al borde del abismo hay una mano que te soporta, la mano del Creador. Aprovecha tu reencarnación, LA VIDA ES UN VIAJE INICIÁTICO EN POS DEL DESARROLLO DE LA CONCIENCIA. 

El Águila: El poder de la justicia 
Es mensajero y guía en la elevación del espíritu, el vuelo hacia el Padre. Con su visión de la Verdad, es el ave del conocimiento supremo. Invita a la iluminación, a situarnos en una posición más elevada donde seamos capaces de discernir entre esta realidad parcial a trascender y la verdad visible que contiene, lo invisible que revela. El desarrollo de los potenciales de una mente centrada, lleva a la manifestación de la inteligencia espiritual, aquella que aúna mente-corazón-espíritu en perfecta armonía. El Hermano Águila ostenta el poder de una justicia basada en el equilibrio, en un orden que está por encima de la jerarquía impuesta en este sueño. La falta de fe es el inicio de la decadencia de la humanidad. Las interpretaciones, las religiones cuando olvidan su esencia, la contaminación de la civilización donde se bombardea al dormido para que no despierte, todo esto y más ha nublado a una gran masa que vive absorta en un campo de amapolas para que permanezca en el olvido. Una vez volvemos a sentir reverencia y gratitud hacia la Naturaleza, hacia nuestros antepasados, hacia nuestros Niños, hacia la belleza que nos rodea… la confianza en uno mismo, en el verdadero ser, se hace cada vez más fuerte. En la vía espiritual, nos invita a cumplir este lema del ejército: servir con orgullo, luchar con valor y vencer con honor; yo lo aplico a mi propia senda personal, permitiendo que sea Su Voluntad a través de mí, manteniéndome atenta y avanzando hacia el centro de mi corazón. ES LA FE LA QUE NOS MUEVE. 

El León: La fuerza del Corazón 
Cuando desfila el ejército es uno al mismo paso, con el ritmo marcado por el tambor, el instrumento musical que reproduce el latido del corazón y sintoniza nuestro latido con el de la Madre Tierra. Como en Crónicas de Narnia: “Cuando Aslan los colmillos muestre, el invierno hallará la muerte. Cuando agite la melena, volverá la primavera”. Como el mito griego de Perséfone, la inocencia perdida, que en primavera regresa junto a su madre, Deméter, para permanecer a su lado durante las estaciones de más luz. En la unión con las fuerzas de la Madre Naturaleza y demostrar la nobleza del corazón, se manifiesta el sentido de la vida, que es el amor. Es el legítimo soberano, el corazón, en el centro de cada uno y que nos dirige al centro de Todo, a la unión. Es hora de recuperar ese vínculo, como nos enseña el Hermano León. Líder sabio, que nos descubre el circular ciclo de la vida, representa el fuego del sol, alrededor del que gira la tierra en su constante creación y regeneración de vida, donde la luz prevalece ante la oscuridad porque incluso la noche está iluminada por un manto de estrellas. Venimos de una luz potente, somos hijos del sol y de su compañera la luna, nacidos del vientre de la Madre Tierra, somos el fuego que corre por los ríos de nuestras venas impulsado por la fuerza de ese músculo sagrado en este cuerpo humano sagrado, donde habita el alma y donde se encuentra el Ojo del Corazón. SOMOS LUZ Y ANTE ESO, SE RINDE LA OSCURIDAD. SEAMOS CONSCIENTES DE ELLO. 

El Lobo: Guía hacia la Verdad 
La magia que esconde lo visible se debe a lo invisible que representa. El Hermano Lobo conoce los lenguajes secretos, escucha y se comunica con la Familia Planetaria: con el sonido del viento, con los abuelos Árboles, con la sabiduría de las montañas, con la danza de las aguas, con la hermosura de las Flores, venerando cada guijarro del camino. Domina el arte del silencio que le permite discernir por completo aquello que sea más conveniente en sus pensamientos y acciones. La maestría consiste en ser guía exento por completo de pretensión de que le sigan a uno, en desapego y respeto absoluto hacia quienes se le acercan. Cuando se es maestro se es traductor de lo divino, aquello que uno conoce y comparte con los demás para facilitar la senda de los que tienen ojos para ver y oídos para escuchar. Se cuenta con una confianza total, porque el maestro sabe que el alumno contiene todo lo necesario para aprender, solo necesita entregarse al proceso. El maestro es alquimista, favoreciendo la transformación del alumno, mostrándole la verdad en la medida oportuna, según el momento. Es como el jardinero que, siendo uno con las fuerzas de la Madre Naturaleza, sabe cuándo preparar la tierra, cuándo sembrar, cuándo cosechar… Y sobre todo, como afirma magistralmente Lórax (Dr. Seuss), en relación a la semilla de trúfula: “lo que cuenta no es lo que es, sino lo que puede llegar a ser.” Todos traemos un talento especial al mundo y nuestra misión es fomentarlo con amor y ofrecerlo en común-unidad. Lo mejor que puedes llegar a ser está dentro de ti, la felicidad también: Te espera en casa con la puerta abierta y el fuego encendido. LOS OJOS QUE VEN LA VERDAD BUSCAN EN EL CORAZÓN SU HOGAR. 

El Tejón: El mantenimiento de la paz 
Cuando sientes dolor, irradias dolor; cuando te sientes hostil, irradias hostilidad; cuando sientes tranquilidad, irradias paz. Nuestra naturaleza es de bondad, donde se siente cómoda el alma es en la vibración adecuada, aquella que le acerca al silencio y a la quietud, el estado que los indios denominaban Tiyohew. El Guerrero es un pacificador, prefiere resolver siempre antes de llegar al conflicto, al enfrentamiento. Solo si es necesario entra en combate, porque sabe qué consecuencias genera, es consecuente con sus actos. Él presiente que actúa de manera correcta, conforme a su ética imbatible, y está en paz consigo mismo y con el Universo que le rodea. La confusión del exterior no es capaz de abatirle. El Hermano Tejón realiza movimientos lentos y serenos, es pacífico, salvo que se sienta acorralado, entonces arremete con toda la fiereza de la que es capaz. Nos recuerda que cuando fluyes, tras percibir y entender los dictados de tu corazón, sólo la quietud es posible. Si te sientes agradecido, irradias gratitud; si te sientes uno con el Uno, irradias humildad y tu vida se transforma: pedid y se os dará. LA ACTITUD QUE TOMAS DETERMINA TU VIDA. 

La Rana: La transformación y re-conexión con uno mismo 
El autoconocimiento es una labor espléndida. Impide que te aburras, porque precisa de concentración, de atención. Te mantiene en forma, porque la limpieza hacia la purificación es un primer paso y hay tanta contaminación que limpiar, tanta experiencia pasada que comprender, tantas emociones que identificar para transmutar… Impulsado inevitablemente hacia delante, porque no hay marcha atrás, solo lo detiene el hecho de pararse uno mismo, de distraerse o de posponer lo que de todos modos es necesario y antes o después habrá que elaborar: esto es personal e intransferible, nadie nos puede hacer la tarea ni nosotros podemos hacer la de los demás (atentos a esto, creer lo contrario nos hace perder mucha energía). La Hermana Rana sabe que la purificación se completa una vez desnudo el ego por completo, donde la luz cada vez se hace más visible y da paso a la iluminación personal, para completar la metamorfosis con la re-conexión, vivir desde el centro del propio ser: La batalla del Guerrero espiritual para trascender su ego, culmina con la unión. El lema Olímpico: "Citius, altius, fortius" (más rápido, más alto, más fuerte) y todas las virtudes del espíritu deportivo son reflejo de ese anhelo de la humanidad por llegar a ser la expresión de la naturaleza más pura de nuestra condición. El ser humano es una criatura evolutiva intermedia entre la era de la dualidad y la era del despertar en unidad. La separación no tiene cabida en la persona que se elabora a sí misma y pone su intención en estar centrado. Todo lo que de esa actitud se deriva es una aportación para la evolución de la humanidad en conjunto, para un mundo mejor. UNA VEZ RECUPERADA LA CONEXIÓN CON LA FUENTE SUPREMA, SE COMIENZA DE VERAS A VIVIR. 

Estamos llamados a desarrollar la valentía de un Guerrero, el amor de un Sanador, la intuición de un Vidente y la sabiduría de un Maestro. Conforme a las Cuatro Sendas del Chamán (descritas magistralmente por Ángeles Arrien y más autores transpersonales): EL GUERRERO pone orden en el caos. La batalla, por encima de todo, es interior; vencer nos lleva a ser en verdad quienes somos y estar en realidad donde estamos. EL SANADOR cura las heridas sangrantes tras el conflicto, el corazón ha de sanarse antes de abrirse en todo su esplendor. Ha atravesado la oscura noche del alma, consciente de que no está solo. EL VIDENTE mira a través del Ojo del Corazón. Identifica lo que hay más allá de lo que se ve, goza contemplando cada manifestación de lo invisible en lo visible. EL MAESTRO se conoce a si mismo, sabe de dónde viene, a donde va y cuál es su Camino. Se comunica con las demás almas, se aúna con Todo.
Son etapas que se superponen a lo largo de esta experiencia que llamamos vida y se complementan entre sí, no es una sucesión rígida de roles, va más allá de los arquetipos psicológicos, hablamos de conciencia espiritual. Yo siempre he sido Sanadora, además de por haber sido mujer y enfermera, gracias a mi contacto con los Hermanos Animales y con los Hermanos Vegetales desde mi infancia, auténticos Sanadores y Maestros. También Vidente, con un elevado poder intuitivo y una sensibilidad que ellos me ayudan a conocer y a emplear en mi vida cotidiana, a través de la lectura de sus mensajes espirituales. Además Maestra, con el precioso don de la palabra para poner en común-unidad todo lo que voy entendiendo a sabiendas de que a muchos servirá de impulso en su camino. Cuando trabajé como profesora entendí la capacidad sanadora y determinante de la palabra. Ahora, pionera en un tema familiar para la cultura chamánica pero no para el hombre blanco: el vínculo con los Animales del Alma. Y no hace tanto que he sido consciente de veras de que soy Guerrera: Una vez liberada de lastre educacional, de la influencia de tanta gente descentrada que nos rodea, llena de compasión hacia el dormido y abierta a crecer en mi Camino bien definido, sin dudar de mí ni un instante, acompañada y guiada siempre. Busca dentro de ti, identifica y elabora tu Senda, hermano. Es hora de caminar para todos. 
Autora: Mª Pilar Zamarra San Joaquín
Artículo publicado en Universo Holístico nº 52