"El Corazón es un santuario en cuyo centro se encuentra el Ojo"

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lunes, 18 de agosto de 2014

ADOPTAR ES UN ACTO DE AMOR

Según el Diccionario de la RAE, la primera definición de adoptar es “recibir como hijo, con los requisitos y solemnidades que establecen las leyes, al que no lo es naturalmente.” La relación afectiva que se establece a continuación (o incluso desde que ves una foto suya), las motivaciones que te hacen adoptar, etc., están al margen del arduo proceso burocrático.

Porque adoptar es afianzar un encuentro y permitir que las vidas del adoptante y del adoptado se unan para siempre. Es un acto de amor al máximo, va mucho más allá de lo que puede ser una relación de pareja: en la adopción se entiende que quien llega necesita protección y cuidados y en especial muchísimo cariño. Esa NUTRICIÓN AFECTIVA de la que siempre hablo. Y por ello nace y crece el Vínculo entre dos seres, hasta el punto de que resulta del todo irrelevante que no haya salido de tu vientre.

En mi etapa como enfermera en pediatría, conocí a varias familias con Niños adoptados. Algunos principalmente porque no podían tener hijos biológicos. Otros porque estaban sensibilizados ante estos Niños huérfanos que necesitaban un hogar. Niños de otros países lejanos, creciendo en orfanatos. Niños con varios años de edad, ya no eran Bebés, y algunos contaban con discapacidades físicas y/o psicológicas. Además del tema de los traumas… Padres valientes que merecen admiración, apoyo y agradecimiento. Padres felices pese a las dificultades iniciales de la adopción en sí y de los contratiempos cotidianos como cualquier familia.

Porque aunque nazca un hijo sano biológico en el contexto del amor de una pareja estable, nada ni nadie puede garantizar que siempre esté sano, que sea el primero de su promoción académica, que viva la adolescencia sin causar en sus progenitores temores o enfrentamientos, etc. Y como hijo, se le querrá y se estará ahí, pase lo que pase, ¿verdad?

Ahora me referiré a la adopción consciente de un Amigo Animal. Insisto en lo de Consciente, porque desde este punto de vista, que nace del Ojo del Corazón, hay semejanzas a nivel profundo con las adopciones entre seres humanos.


Uno de mis artículos favoritos y que por ello incluí en los anexos de la segunda edición de mi libro, es “Cuando te Adopta otro Animal…” Lo reproduzco a continuación:
“Cuando crees que adoptas un Animal, si se lo permites, descubres que es él o ella quien te ha adoptado a ti (que eres un Animal más de la Creación) como su familiar humano.
Por tanto, cuando te adopta otro Animal, permites que tu vida sea invadida por un raudal de amor proveniente de ese ser con forma aparentemente extraña, peludo, cubierto de plumas o con escamas, que no usa tus palabras ni lo necesita, pero que ansía comunicarse contigo cuando estés dispuesto a escucharle con atención, en cuanto comprendas qué es la humildad.
Cuando te adopta otro Animal, descubres lo limpia que puede ser una mirada, te recuerda la inocencia que tenías en tu infancia.
Cuando te adopta otro Animal, te ayuda a conocerte, por peligroso que te parezca, porque emprendes la mayor y más relevante de las aventuras.
Cuando te adopta otro Animal, las posesiones materiales, que a él no le interesan en absoluto, a ti te parecerán cada vez más superficiales, porque su compañía y su amistad se convierten en el mayor tesoro y eso lo sabes por las moralejas de los cuentos, pero no te lo crees hasta que te pasa.
Cuando te adopta otro Animal, te sientes empujado a disfrutar de las cosas sencillas, lejos de las drogas alienantes sociales, porque el contacto contigo mismo tiene más sentido que el ruido que te rodea y le haces frente al miedo.
Cuando te adopta otro Animal, las caricias toman una nueva dimensión, su pureza y ganas de jugar se contagian, recuperas sensaciones que tu ego y tu rol social te hacían olvidar.
Cuando te adopta otro Animal, te cuestionas si comer Animales es tan necesario en tu dieta como te habían hecho creer.
Cuando te adopta otro Animal, tu alma deja de sentirse aislada de la Madre Naturaleza y del Cosmos, te reconectas: tu respiración cambia, tu corazón se serena, tu salud mejora, porque los Hermanos Animales (y Vegetales) son Sanadores y su energía es bálsamo para las heridas más profundas.
Cuando te adopta otro Animal, lo hace hasta el final de sus días aquí y por lo general su regreso al espacio donde anidan las almas se produce antes de nuestra partida. Pero la separación es una ilusión, no existe, siempre estaréis unidos desde el centro de vuestros corazones, porque ese es su lugar de entrada en tu vida.
Cuando te adopta otro Animal, te enseña a no juzgar incluso a quienes le maltrataron en el pasado, porque ahora está compartiendo contigo la experiencia más maravillosa, la única que importa: Amar.
Cuando te adopta un Animal, te ofrece una ventana única para asomarte al mundo y de manera casi inconsciente sabes que son grandes Maestros a pesar del tamaño que ves a simple vista, comienza así una oportunidad extraordinaria para que tu evolución personal sea un hecho y perseveres guiado por su amor en tu viaje al Centro.
Cuando te adopta otro Animal, te conviertes en reincidente y adoptas más, o les permites entrar en tu casa y acompañarte en tu Camino, porque el amor que brota en ti hacia ese Animal es tan contagioso que se expande a las demás formas de vida, capaz con su Poder de transformarte como miembro de una humanidad consciente.
Cuando te adopta otro Animal, en el Ojo de tu corazón surge con fuerza la esperanza de que despiertes y mires a través de él para comprender la Verdad y trascender así la mente que gobierna a la mayoría.
Cuando te adopta otro Animal, recuerdas que el paso por esta vida contiene todo un Sentido Sagrado, que es el aprendizaje gracias a la experiencia de Vida.
Cuando te adopta otro Animal, enhorabuena, eres honrado con un regalo del Cielo en la Tierra digno de la gratitud más sincera.
Por eso, si te dejas adoptar por un Animal, ten todo esto presente y cuídale como una parte más de ti, escúchale y habla con él, elige ser guardián de las formas de vida expuestas a la necedad humana, y aboga por un mundo donde el amor que ellos nos transmiten sea lo que prevalezca.”

Además de los test previos que facilitan las protectoras para reflexionar sobre si la decisión de adoptar es la más adecuada conforme al estilo de vida de cada familia, la adopción consciente implica que EL ANIMAL ENTRA EN TU VIDA, EN TU CORAZÓN, y esa relación es indestructible. Implica estar dispuesto a disfrutar y reír juntos, y también a llorar con el alma desgarrada su pérdida, igual que ellos sienten la nuestra cuando su Amigo Humano es el primero en partir. Igual que se les desgarra ante el abandono que tantos sufren.

Y lo peor que le puede pasar a un Animal adoptado es un segundo abandono. Porque no siempre se tiene en cuenta que necesitan estabilidad emocional además de los cuidados físicos que incluyen la alimentación, las atenciones veterinarias y pasar tiempo junto a ellos además del paseo y el juego.


Puede ocurrir que por muy bien que una asociación protectora quiera entregar a sus Animales en adopción, bien por falta de medios o bien por la naturaleza del Animal y el pasado vivido, los adoptantes deban esmerarse de manera muy especial. Sobre todo si decides adoptar a aquel que más lo necesita, algunos casos tan extremos que incluso estaban casi desahuciados por los veterinarios, sobre los que en algún momento se cernió la idea de la eutanasia, pero sacaron fuerzas para superar un trágico accidente, una grave enfermedad, etc. y contaron con un voluntario que apostó por ellos.

Ya he tratado estas particularidades en alguna ocasión, es importante insistir en ello en un mundo donde muchos seres materialistas se siguen interesando por los guapos, jóvenes y aparentemente sanos. Nadie parece cuestionarse, con estos Animales, que son cientos o miles de casos, lo siguiente:
  • Que las pruebas diagnósticas no son verdades absolutas, además de falsos negativos, estadísticas inciertas, criterios dispares, errores médicos y otras lindeces (os lo dice alguien a quien pronosticaron seis meses de vida en 2001, me he pasado ya bastante…) Del mismo modo que las vacunaciones no son infalibles, etc. Del mismo modo que la fortaleza de un individuo no la determina su especie, raza, sexo... y sobre todo es independiente de su edad.
  • Que a los que amamos a los Animales de corazón, éste se nos parte cuando nos llegan casos que pasan a ser “inadoptables” debido a su edad (mayores de 10 años), diagnósticos (lehismania, inmunodeficiencias, leucemia felina, viriasis…) cegueras, sorderas, amputaciones, etc., o incluso por su aspecto (el estigma de los Gatos negros), su gran tamaño o por su temperamento.
  • Que sabemos que un alto porcentaje de Animales humanos y no humanos son portadores de virus asintomáticos de por vida y que cada vez más gente concienciada opta por la convivencia de Animales portadores, con otros que no lo son, siendo todos sanos y felices si se les considera y se les cuida como tal.
  • Que adoptar a un Animal así, no significa que durante la plena y larga vida que tiene por delante, vaya a necesitar de más gastos veterinarios que cualquier otro Animal.
  • Que adoptar un Cachorrito sano no es garantía de que éste se libre de futuras enfermedades, accidentes, o de que se comporte mejor que uno adoptado ya adulto, etc. La única garantía es nuestra actitud hacia ellos y seguir combatiendo esta batalla al miedo, que hace que también Animales de todo tipo sean abandonados ante el embarazo de su familiar humana o el diagnóstico de alergias y asma en los Niños de casa (también estoy diagnosticada de eso desde pequeña y convivo con Animales toda mi vida, es más, gracias a ellos respiro amor a diario).

Es sabido desde la etología la necesidad de que una criatura, mamífero o no, sea criada de manera natural y las consecuencias de lo contrario. No es lo mismo adoptar un Animalito idealmente de más de tres-cuatro meses, que ha estado con su madre y hermanos en un entorno socializado con una familia humana, que aquellos que por desgracia han sido prematuramente separados de su madre, bien por ser huérfanos, bien porque ya comían solos (pero demasiado pequeños y con requerimientos emocionales y educacionales de seguir en su camada, lo vemos en Cachorros comprados procedentes de criaderos sin escrúpulos). En el mejor de los casos las protectoras consiguen remontarlos en casas de acogida, pero no deja de ser una circunstancia antinatural, a menos que se cuente con una nodriza y colegas de especie para compartir los juegos que le convertirán en una criatura con un temperamento armónico, en especial a la hora de convivir con personas, exento de problemas como temores, falta de control de la mordida, etc. y que insisto son situaciones generadas por los humanos, por el abandono, el maltrato, la falta de conciencia a la hora de esterilizar a los Animales para evitar camadas indeseadas o por la cría indiscriminada y los intereses económicos.

Y por muy bien atendidos que estén los Animales en un centro de acogida, están sometidos a estrés por el confinamiento y por la ausencia de caricias y de contacto gratificante y frecuente con humanos, frecuente en el sentido de integrado en el contexto de una rutina cotidiana, cosa que cambia por completo en un hogar. Por eso se aprecian esos cambios tan espectaculares al poco de ser adoptados, tras la adaptación inicial, que si se favorece dedicándoles tiempo y un entorno óptimo, puede resultar muy breve. Hay traumas graves, es cierto, también son minoría. En la mayor parte de los casos el mero hecho de comenzar una nueva vida en una familia que les ama, les libera del dolor del pasado. Y siempre recomiendo la ayuda de la Terapia Floral, para resolver heridas profundas.

Por nuestra parte, seamos capaces ya de comprender el alcance del dolor vivido y el potencial de salir adelante. Hay individuos, de la especie que sea, no solo Perros y Gatos, muy sensibles. Debemos ser conscientes de esto y encontrar la dosis de valor y paciencia necesaria dentro de nosotros para afrontarlo y ayudarles, entre otras cosas porque contamos con infinitos recursos desdeñados hasta ahora y que van desde la comunicación intuitiva hasta el tacto terapéutico. Los demás Animales son nuestros semejantes, sienten. Abandonemos ya falsas creencias y actitudes mecanicistas que los reducen a objetos de consumo. Sencillamente, y sin necesidad de humanizarlos, no les hagamos lo que no queremos para nosotros. “Amar al prójimo como a ti mismo” es una máxima válida ante todas las formas de vida. No es suficiente con no hacer daño: En nuestras manos está reparar daños.

“No herir a nuestros humildes hermanos (los Animales) es nuestro primer deber hacia ellos, pero detenerse aquí no es suficiente. Nosotros tenemos una misión más elevada: serles de servicio a ellos siempre que lo requieran. Si un hombre excluye a cualquiera de las criaturas de Dios del amparo de la compasión y la misericordia, ese hombre actuará igualmente con sus compañeros humanos.”

San Francisco de Asís

Animo a adoptar, por supuesto, solo que previamente animo a estar centrado y a interiorizar esta experiencia que merece, por encima de todo, ENTREGA. Y en eso fallamos demasiado los seres humanos. Quizá ese sea el motivo de que tantos Animales nos adopten: para enseñarnos, como Sanadores y Maestros que son, qué significa la gratitud, la entrega, la paciencia, la confianza… AMAR.
© Mª Pilar Zamarra San Joaquín