"El Corazón es un santuario en cuyo centro se encuentra el Ojo"

"El Corazón es un santuario en cuyo centro se encuentra el Ojo"

Translate

martes, 23 de septiembre de 2014

LA RUEDA DE LA MEDICINA, I PARTE: LOS ANIMALES DEL ALMA Y LOS CICLOS DE VIDA

Un círculo con una cruz en su interior que lo divide en cuatro segmentos iguales. Uno de los símbolos de la Antigüedad más universales. Es la Rueda. La versión de la Rueda que se utiliza con más frecuencia, la Rueda de la Medicina Lakota, como la Cruz Celta, parte del legado espiritual de las culturas arcaicas, es la representación de la Totalidad. La Rueda de la Medicina (Medicine Wheel) o Rueda de la Vida, en la sabiduría de las tradiciones milenarias constituye un medio para observar los ciclos que se producen en la creación, cada Dirección es un aspecto del ciclo de la vida. El punto central es la máxima expresión de la Unidad. Los infinitos puntos de la circunferencia somos las unidades de conciencia en evolución, la humanidad, unida al centro cada una por un radio, por su propio camino.

Si contemplamos la Rueda con sus tres dimensiones, encontramos las Siete Direcciones. Hay dos arquetipos de integración que nos ayudan a comprenderlo, el Árbol Cósmico (que trataré en el próximo artículo con las Direcciones de Arriba, Abajo y Centro, la unión del Cielo y la Tierra) y un Animal del Alma, el Cisne. Si en un artículo anterior os hablaba del Ojo del Corazón, hoy retomaré el concepto con los Animales del Alma que creo mejor lo representan: El Pavo Real = el Ojo, el Cisne = el Corazón y la Lechuza = la clarividencia como la capacidad de ver la Verdad a través de la Intuición. Y una breve introducción sobre cuatro de los Tótems que nos acompañan en la Rueda con los ciclos de vida: el Ratón, el Oso, el Bisonte y el Águila. En el próximo artículo también haré un acercamiento a los principales Animales Mitológicos según los elementos: Dragón, Pegaso, Ave Fénix y Unicornio.

La Sabiduría de la Rueda de la Medicina
En una reunión de medio verano de las naciones indígenas en el Lago Álcali (Columbia Británica, Canadá) en 1986, un anciano Yankton Sioux distinguido estaba hablando a una gran agrupación de personas tribales que representaban a más de treinta y cinco tribus y naciones diferentes. Él sostenía un palo en su mano, y con éste dibujó un Círculo en la arena. “Nuestro pueblo utilizaba el Círculo para explicar muchas cosas. Por ejemplo, el Círculo representaba el aro del pueblo. Todas las personas forman parte del Círculo. Nadie queda excluido. El dolor de uno es el dolor de todos. El honor de uno es el honor de todos. Los pueblos humanos no son los únicos pueblos en el Círculo, los pueblos minerales, los pueblos de Plantas, aquellos que se arrastran, aquellos que caminan, aquellos que vuelan, aquellos que tienen cuatro patas, incluso el Aire mismo y el Agua y las Estrellas y los planetas sin número - todos éstos son parte del Círculo, y así lo son ustedes, y también yo. Lo que le pasa a cualquier parte del Círculo le pasa a todos nosotros.” De esta manera, Phil Lane Sr explicó una idea muy sencilla que tiene implicaciones muy complicadas. El Círculo significa que todo está conectado con todo lo demás en la vida. Nada puede pasar a una sola parte del Círculo sin afectar a todas las demás partes.

Varios autores explican la sabiduría que contiene la Rueda. La visión que ofrezco está relacionada directamente con mi tema de investigación espiritual: los Animales del Alma. No contradigo otras comprensiones (otros niveles de percepción) y sobre todo respeto y reverencio desde lo más profundo a aquellos que conocen su poder, su energía, por formar parte del legado de sus pueblos. Quizá lo que intento compartir os parezca muy directo, escaso en explicaciones; en ese caso, os animo a buscar y a encontrar más información sobre la sabiduría de los pueblos ancestrales y sobre el significado cultural y el simbolismo de cada Animal de Poder, está a vuestro alcance como lo ha estado al mío y es bueno tener curiosidad por aprender, creo que sirven de poco los atajos en el Camino de la Belleza (la peregrinación hacia el Corazón, el viaje de retorno). Lo que ocurre es que llega un momento en el que los datos, que nos resultaban tan imprescindibles, carecen de ese valor que les dábamos y lo primordial es el entendimiento. Por eso procuro que mi mensaje sea una introducción sencilla y clara que incite a seguir al que despierte.
Después de caminar un trecho considerable, me di cuenta que la espiritualidad es la unión de lo que somos con el Todo. Todo lo que vemos es reflejo y expresión de la inteligencia, la sabiduría, la bondad, la energía… infinitas del Gran Misterio o Gran Espíritu. Y somos Uno con ello. Según San Pablo: “el mundo es un sistema de cosas invisibles, visiblemente manifestadas.” Autores como Frithjof Schuon o Mircea Elíade hablan de la trascendencia que surge (y del autoconocimiento) gracias al entendimiento de la espiritualidad, de la Unidad, que nos proporcionan los símbolos y los arquetipos. El significado completo y esencial del símbolo permite trascender su sentido literal y acercarse a su fuente, es decir, a lo simbolizado, como realidad viviente y vivible, en otro nivel de comprensión superior al original del símbolo estudiado. Tanto el entorno natural como el símbolo, son un medio a través del cual nuestra consciencia, el observador, contempla, despierta (comprende) y vive. Porque esa Belleza que se aprecia al mirar más allá de lo que se ve, es universal y está en todo lo que nos rodea. Una vez que abrimos el Ojo del Corazón, da igual el sitio, la Planta, el Animal, la obra de arte, el relato mitológico, la canción, la película… somos capaces de ver la Verdad, de sentir la Unidad y de comunicarnos y de crecer con ella.

Roy Littlesun (la Medicina del Corazón Único) nos dice que “la Rueda de Medicina es un círculo de piedra que se construye como un mapa de orientación universal y funciona como portal de comunicación con el mundo. Nuestros antepasados ya lo hicieron y existen ejemplos de estas construcciones en todo el mundo, una de las más emblemáticas es Stonehenge, en Gran Bretaña, son círculos de piedra porque en la piedra está la memoria más antigua, la del mundo inorgánico, inorgánico en el sentido de organización interna, de recordar de dónde venimos. Han pasado 4,5 billones de años desde que nos estamos preparando para lo que va a suceder, generamos una visión ilusoria que nos separó y que por lo tanto, nos hace sufrir. Son tiempos de volver a esa Unidad Original y cuando se hace una Rueda de Medicina se realiza con una Única Visión, que toda la Tierra se convierta en una Única Rueda Medicinal.”

Un símbolo es un medio visible que nos habla de lo invisible de un modo sencillo y sin embargo, explicar un símbolo con palabras o transcribirlo es complejo, sobre todo para no contaminarlo. Lo que muestra está al margen de las creencias y de las interpretaciones, contiene una información a niveles superiores que se entiende desde el lenguaje innato del corazón, donde sobran las palabras. Pese a ello, consideremos varios aspectos de la Rueda:
En primer lugar, contiene y explica todo lo que existe dentro y fuera de nosotros, lo que compone nuestro ser y el cosmos. Como un sistema filosófico, la podemos emplear para comprendernos a nosotros mismos y nuestro papel en el mundo, el sentido de la vida, consolidar nuestro espíritu y establecer el marco que nos permita honrar las fuerzas de la Naturaleza y la energía de la vida. Es una manifestación física de una energía espiritual, una expresión externa de un dialogo interno. En este sentido, en la Rueda encontramos una especie de mapa o brújula que nos orienta y nos une, es un espacio sagrado y una poderosa herramienta para elaborar nuestra conciencia y restablecer nuestra conexión con la Naturaleza.
En segundo lugar, conviene entenderla mediante el concepto de movimiento, dinámica, ampliamente desarrollado por los celtas en su arte. La Rueda, como la vida, es un ciclo infinito sin principio ni fin. Es mucho más que la orientación de sus Direcciones, que son poderes cósmicos inteligentes y de gran magnitud, es un medio para llegar a contactar con esos poderes. Los cuadrantes de la Rueda tienen su origen en la misma Naturaleza y les son asignadas distintas cualidades del Camino de la Belleza. Vemos en ella los cuatro puntos cardinales, sus cuatro elementos, la continuidad del día con la noche, el ritmo del año a través de las cuatro estaciones, la posición de los astros y del Sol con respecto a La Madre Tierra, los reinos (mineral, vegetal, animal y humano), diversos colores, Plantas, varios Animales de Poder (aquí enseño solo los principales) y el microcosmos humano. La vida humana queda reflejada en ella, desde el nacimiento, la juventud, la madurez y la muerte como cambio de estado o renacimiento en otra dimensión. Y también los aspectos del ser humano como criatura del macrocosmos, de la Rueda del Universo, comprende nuestro cuerpo, emociones, mente, espíritu y nuestro corazón; es un círculo mágico que, como el embrión, abarca todo nuestro ser.

El Centro, el Ojo del Corazón
El círculo interior constituye la parte más sagrada de la Rueda, es la dedicada al Gran Espíritu. Estos tres Animales del Alma reflejan sus enseñanzas.
La cola del Pavo Real nos muestra la Rueda: es símbolo de la totalidad, porque en ella se reúnen todos los colores y abierta en abanico es como el ciclo vital, se inicia la vida en la unión y transcurre a medida que se extiende. En la Antigüedad, el Pavo Real simbolizaba inmortalidad. Su forma de rueda cuando se halla totalmente desplegada la convierten además en un símbolo solar. La belleza fascinante de esta ave, elegancia, exotismo… evocan la perfección arquetípica en el sentido de reflejo de lo divino: equilibrio y plenitud, lejos del perfeccionismo material, pretencioso y carente de humildad. Los alquimistas solían evocar figuras ornitológicas (imágenes de Aves) combinándolas con fórmulas químicas y cifras provenientes de la física mientras meditaban sobre su evolución espiritual, esperando alcanzar el estado de clímax. Símbolo de esta madurez e integridad espiritual era la cola del Pavo Real, dada la belleza de sus múltiples colores, extraídos de la piedra filosofal que representaba la sabiduría secreta. Nos recuerda que la verdadera perfección existe ante los ojos de Dios. Mirar la Ver-dad hace que nos expandamos (como la cola del Pavo Real) para darnos (ofrecernos a Dios) con honestidad, desde el Corazón.

El Cisne y los ánsares en general (la Oca, etc.) nos ofrecen la magia vital de integrar los cuatro elementos: son de sangre caliente (energía Fuego), viven en el Agua (las emociones), anidan en la Tierra (lo físico) y viajan volando por el Aire y los Cielos (elevación del plano mental). Y ese proceso de conexión con la Unidad, es el Amor. La enseñanza de Cisne se basa en seguir con fidelidad los dictados del Corazón, actuar desde la nobleza del corazón.
Ave de las más longevas y con uno de los cortejos más vistosos, donde la pareja de Cisnes, monógamos de por vida, entrelaza sus arqueados cuellos dibujando la silueta de un corazón. Su color es la máxima expresión de la pureza, el blanco, que a la vez contiene todos los colores. Si bien los polluelos son grises y también se decía que era imposible encontrar Cisnes negros, hasta que fueron descubiertos en Australia. Es la transmutación de la oscuridad a la luz y también se relaciona con la Luna. El Cisne es un complejo símbolo de luz, muerte, metamorfosis, purificación, belleza y pasión melancólica. Con connotaciones masculinas (fálicas) y femeninas (gracia y belleza, virginidad y pureza). Aparece en numerosas leyendas celtas vinculado con la música y la pureza. Consagrada a Apolo. Ave profética en culturas de todo el mundo, mensajera del mundo del más allá, de la reencarnación y de la paz eterna. La unión perfecta, Pájaro Creador relacionado con el Huevo Cósmico en Egipto y la India. La leyenda sobre el Canto del Cisne se refiere a la creencia griega de que entonaba un canto excelso justo antes de morir, también se refiere a ello San Juan de la Cruz.
El símbolo de la pata de la Oca guardiana o tridente, hacia arriba coincide con la runa Eoth, que significa protección, es la mano que aleja los peligros. Invertida y dentro de un círculo, es el símbolo universal de la paz y el amor asumido por los movimientos hippies en la década de los sesenta. Se tomó un antiguo símbolo celta que representaba el Árbol de Yule, mítico Árbol de la vida que reúne y ofrece los tres rasgos de la iluminación celestial, asociado al conocimiento alcanzado por los druidas y que cobraba especial importancia durante la fiesta de Beltane (así, el símbolo se convirtió durante el cristianismo en la Cruz de Mayo).

En la cara de la Lechuza se dibuja un corazón blanco. Tiene la capacidad de la clarividencia, de ver la verdad, a la que solo se llega a través de una mirada capaz de penetrar en lo profundo y de un corazón puro, lejos de las interpretaciones mentales. Es el atributo de los videntes, el Pájaro del Conocimiento Intuitivo, vinculado al poder de la Luna. Existe un mito griego, el del pastor Endimión, enamorado de Selene, la Luna, al que los Dioses concedieron el deseo de no dormir, de mantener los ojos abiertos para ver todas las noches a su amada, o lo que es lo mismo, el despertar de la consciencia gracias al poder del amor y a la intuición. En Espiritualidad, la intuición es la profunda y poderosa facultad latente que proviene directamente de la luz de la Conciencia Cósmica que ilumina la mente y los sentidos, la manifestación en nuestro ser de la inteligencia vidente o el intelecto que se apoya en la Verdad, la conexión íntima con la Fuente, el Creador.

La Rueda de la Vida y los Animales del Alma
El Ratón. La infancia. La inocencia. El compañero de los cuentos, habla de juego, alegría innata, humildad, capacidad de observación minuciosa y de percepción de la Naturaleza. La necesidad de retornar al lugar de origen. Confianza, la superación del miedo para crecer, trascender las sombras con el poder del Corazón. Los pequeños Animales son Tótems muy cercanos al Creador, nos rodean por todas partes y los humanos desatendemos sus mensajes con frecuencia.
Apunta al Sur, el Verano, donde reina el elemento Ignis. Alrededor del Fuego, los Indios celebraban sus ceremonias; es vínculo de unión familiar, de la Gran Familia. Para los Hopis, es nuestro tercer pilar de la vida, lo conocimos cuando nos colocaron en los brazos de nuestra madre y nuestro padre y todos aquellos que nos amaron y cuidaron; los cuidadores construyeron para nosotros un Fuego cálido y acogedor, radiante y protector. Color verde (chacra corazón) o rojo (fuego).
Conforme a la Senda del Chamán, es el Guerrero, representa valor, poder y presencia, ser en verdad quienes somos y estar en realidad donde estamos.

El Oso. La juventud. La introspección para la búsqueda de uno mismo y de su lugar dentro del mundo. La fuerza de la voluntad para emprender el camino interior y la necesidad de prepararse desde dentro para desenvolverse en el exterior. El renacimiento tras la hibernación, purificación y renovación. La clariaudiencia y la escucha del subconsciente. El Oso Grizzli es el más fuerte, se cura a sí mismo con su conocimiento intuitivo de las hierbas y raíces, de las fuerzas terrestres subterráneas. El Oso Polar dota a los chamanes de la capacidad de entrar en contacto con el mundo de los espíritus. El Oso Panda, con los colores del Yin y el Yang, con sus ojos rodeados por grandes manchas de pelo negro y orejas negras, advirtiéndonos que no queremos ver ni oír el peligro al que hemos sometido a las demás especies, nuestros Hermanos, y a la propia Madre Naturaleza.
Apunta al Oeste, el Otoño, donde reina el elemento Acqua. Para los Hopis, es nuestro primer pilar en la vida, porque vivimos en el Agua dentro del útero materno; en el momento del nacimiento el Agua del vientre de nuestra madre sale a borbotones y luego salimos nosotros. Color negro (que sigue al ocaso) y azul (agua).
Corresponde con el Sanador: Voluntad, capacidad transformadora del amor y reciprocidad.

El Búfalo. La madurez. Estabilidad y abundancia. Honor y pertenencia. Sabiduría. Reverencia y gratitud. El Búfalo o Bisonte Americano es una de las esencias de la cultura india y una de las bases de su espiritualidad. Utilizaban todo de él, pero no eran explotados, eran honrados, al igual que todas las relaciones, todos los Animales y creaciones de la Naturaleza, como manifestaciones del Gran Espíritu. El Búfalo Blanco era el Animal Sagrado que entregó a los habitantes de las praderas la Pipa Sagrada, para curar y comunicarse con los Espíritus mediante la oración.
Apunta al Norte, el Invierno, donde reina el elemento Terra. Para los Hopis, la Tierra es el cuarto pilar de la vida, de niños al principio nos tumbaron sobre ella, luego nos sentamos, después comenzamos a gatear y finalmente a andar sobre ella. Color blanco (nieve).
Corresponde con el Vidente: Conocimiento supremo, visión de la Verdad.

El Águila. Vejez y muerte, tránsito. Movimiento y libertad. Mensajero y guía en la elevación del espíritu, el vuelo hacia el Padre. Visión clara e iluminación, desarrollo de todos los potenciales de una mente despierta y centrada, manifestación de la inteligencia espiritual. Ofrece una visión panorámica de la vida para vivir en equilibrio con la Tierra (fisicalidad) y los Cielos (espiritualidad) y estar conectado a la Fuente Divina. Esta ave solar es uno de los Animales de Poder más venerado y representado en todos los pueblos junto a sus dioses.
Apunta al Este, la Primavera, donde reina el elemento Aer. Para los Hopis, es nuestro segundo pilar de la vida, al tomarlo en nuestros pulmones nada más nacer. Respiración. Color amarillo.
Corresponde con el Maestro: Silencio, sabiduría, entrega, desapego.

Construye tu Rueda, tu propio mandala que te guiará en tus meditaciones, la forma de tu ser en el mundo y en tu peregrinación íntima. Pero sobre todo, construye tu vida con atención en cada punto, permitiendo que tu corazón sea el director de tus actos, de tu sinfonía dentro del concierto de melodías, en plena armonía con Todo de lo que formas parte y que te da la Vida.

Autora: Mª del Pilar Zamarra San Joaquín
Artículo publicado en Universo Holístico nº 37, abril 2011